Este superhéroe tiene su cuartel dentro del cráter de una montaña,
equipada con una supercomputadora que recibe los mensajes de Halcón 7, el
tuerto jefe de Birdman (sí, tiene jefe; es un subordinado). Nuestro héroe
tiene la capacidad de volar con sus alas de pájaro (de ahí su nombre) y de
disparar potentes rayos solares de sus puños; incluso de crear un escudo
de energía solar. Claro que no todo es tan fácil: Birdman depende de la
energía del sol para recargar sus fuerzas, las cuales se debilitan si está
lejos de él (el techo de su guarida es de cristal transparente). De ahí
que los malos siempre intentan encerrar a Birdman en una jaula subterránea,
donde solamente lo salva su fiel compañero de aventuras: el águila
Vengador (Uaaak!).
El conjunto de villanos es lo mejor; quieren unos millones de
dólares o bien dominar el mundo (más o menos lo mismo). Por ejemplo, está
El Constrictor (quien tiene un traje de boa constrictor, mantiene boas
constrictor por mascotas, y habla con acento constrictor), Morto, el
Merodeador (que estando en la cárcel fue capaz de construir un traje
medieval de metal común a prueba de todo, y sin que los guardias
descubrieran ni el yelmo), Momo, el que posee disfraces para toda ocasión
(incluso en medio del desierto sacó de no sé donde un perfecto disfraz de
Birdman), el trío circense, compuesto por el Director de Pista, el Hombre
Mosca (no hace nada en todo el capítulo) y Yomo, el Hombre Fuerte (un
músculo sin cerebro).
Lo cierto es que en cada episodio Birdman siempre cae prisionero,
se libera, y luego derrota ampliamente a un enemigo que lo había vencido
dos minutos antes en las mismas circunstancias... Y bueno, Birdman es así.
Este pájaro naranja es, a esta altura, un clásico de los dibujos de
explotación de Hanna-Barbera, y uno de los más bizarros de la historia.
Lamentablemente no tiene su propio espacio hoy en día en la televisión,
(antes solía pasarlo América Televisión), pero aún se puede ver de
casualidad en el Cartoon Network*.
* No se pierda la nueva versión de Birdman en Cartoon Network:
"Harvey
Birdman, abogado de la justicia", donde el plumífero personaje regresa
para defender la causa de descarriados cartoons. (ARKIV).
LA GATA LOCA
"Krazy Kat"
(1963)
Producido por Famous and Paramount Cartoon. Transmitido por PANTEL.
La Gata Loca: Una apología al amor de las cavernas
Todo
comenzó en 1910, cuando George Herriman (1880-1944) dibujó a una gata
golpeada por un ladrillo que había lanzado un ratón para llenar el espacio
en blanco de la historieta en la que por entonces trabajaba. Eso fue
suficiente para que, además de magullada, la víctima quedara flechada por
la perversa puntería de su panzón opresor. El idilio continuó durante tres
años hasta exigir su propia tira cómica: COCONINO. Se cimentó así uno de
los romances más insólitos del mundo del cómic y la animación, dominado
por el signo tanático del amor-odio, o, dicho a nuestro modo, del amor
cholo. El primer impacto del primer ladrillo en ese inmaculado cerebro
felino fue el Bing-Bang, no sólo del árido y surrealista condado de
COCO-NINO (supuestamente ubicado en Arizona) y sus excéntricos habitantes,
sino también, y sobre todo, de un amor que representa la utopía misma del
sadomasoquismo.
Y es que, en realidad, La Gata Loca, traicionando el instinto aventurero de su especie,
será de Ignacio hasta la muerte; y cómo no ha de serlo, si cada ataque
(cada prueba de amor) la hace literalmente ver estrellas, quitándole en
razón lo que gana en afecto. Bondadosa hasta la santidad (o hasta la
estupidez), la amorosa e inocente minina será siempre antídoto y ejemplo
para contrarrestar las perfidias del malogrado roedor, ambicioso, egoísta,
cínico, violento, revoltoso, corrupto, misógino y antisocial. En resumen,
un antihéroe de verdad.
Ignacio es también en sus
ataques, fiel y dedicado, y no deja de alimentar, con imbatible pericia,
esa loca pasión. Como digno precursor de esa casta de duros sentimentales
que presidiría mucho más tarde Bogart, él también era un romántico, y ahí
están para probarlo todos los años que pasó sufriendo en la cárcel, el
hostigamiento de un policía que le quería robar la chica y la
incomprensión de su sociedad. Es decir, convirtiéndose en un paria, en un
outsider, en un rebelde, sólo por defender un amor al que también,
a su particular manera, estaba esclavizado. Un amor esencialmente trágico,
que superó las eternas rivalidades entre ambas familias de mamíferos tal
como lo hicieron, con más miel que hiel, los célebres amantes de Verona.
No sorprende entonces que, pese a no haber sido muy rentable, la saga
de este triángulo amoroso haya tenido tantos adeptos, entre los que se
cuentan no sólo el legendario William Randolph Hearst -quien la
financiaba
en uno de sus periódicos- , sino numerosos intelectuales y
artistas, desde Picasso, Chaplin, Disney, Joycey Hemingway hasta fuguras
más actuales como Tarantino o Michael Stipe, el líder de R.E.M., quien
tiene a la pareja tatuada en un brazo.
Considerada
como una de las obras maestras de la historieta, empezó a ser producida
como dibujo animado a partir de 1916, y se llegaron a realizar muchas
películas mudas tomándola como base. Obviamente, la versión que la mayoría
conoce es más moderna*, pero mantiene básicamente los cambios con los que
el mismo Herriman distinguió al cómic de la serie animada, suavizando
principalmente la implícita crítica social, simplificando los diálogos,
reduciendo la cantidad de personajes y, oh escándalo, anulando esa
ambigüedad sexual que en la historieta tenía La Gata (y que posibilita la
indeterminación del género de su nombre en inglés: KRAZY KAT). Una gata
entonces definitivamente femenina, sin conflictos de identidad, abocada
como siempre a su adorado ratón y al éxtasis de sus ladrillazos,
protagonista eterna de una trama simple pero mágica, deliciosamente
absurda, mártir de un amor sublimado, reprimido, pero peligrosamente
latente en muchos subconscientes.
- Miguel Rivero, TV+
*
Ignacio y La Gata Loca fueron transmitidos en el Perú
junto con El Recluta y Tapón como serie de dibujos animados a mediados de
los 80.