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"Ya llegó Estrafalario, un programa imaginario que dirige un dinosaurio, siempre en este mismo horario y en este mismo lugar..." (Tema musical).

A mediados de los '70, nadie apostaba por la televisión del Estado. Los canales comerciales le habían sacado varios cuerpos de ventaja, porque al parecer, la creatividad escaseaba. Ningún programa del 7 daba un punto de rating y sus directivos querían a como dé lugar ganar audiencia. Una situación que desde esa época ya generaba ansiedad y más de un dolor de cabeza.

Apremiados por la competencia, sus directivos convocaron a nuevos talentos para darle aire fresco a la programación. No había mucho dinero, ni una gran infraestructura, pero sí toda la libertad del mundo para crear. Fue en esa especial conyuntura que llegó a esta televisora Felipe Sanguinetti, con sus libretos bajo el brazo y con la firme intención de remecer los simientos del humor televisivo.

Su presencia fue bien recibida y casi de inmediato se propuso sacar de carrera a "El Tornillo", programa cómico de Panamericana que no atravesaba por su mejor momento. Había que convocar a la gente idónea, que no se creyera estrella y que tampoco pidiera grandes sueldos. Lo importante era trabajar en equipo y con una mística ganadora. Esa era la fórmula que le permitiría conseguir sus objetivos.

Uno a uno fueron llegando. Guillermo Rossini, Alicia Andrade, César Ureta, Cayo Pinto, Zulma Viola, Tamara Brown, Nora Guzmán, el "Chino" Yufra, Mario Velásquez "Achicoria", Miguelito Barraza, Juvenal Malpartida, Juan Palomeque, Consuelo García, Román Gámez, el inconfundible maestro Luciano Huambachano y Teddy Guzmán -musa del director- empezando modestamente, como sensual vedette cómica, una carrera que dió un espectacular vuelco dramático en las telenovelas de los 90. Cada uno puso de manifiesto su talento, sin escatimar tiempo ni horarios. Sólo faltaba el nombre para redondear la faena. "Estrafalario", dijo Sanguinetti, al ver a todo el elenco reunido que no se caracterizaba precisamente por la coherencia visual.

 

EMPEZÓ LA HISTORIA
Desde su debut, el programa dio en el clavo y la competencia empezó a verlos con singular preocupación. En los canales colegas se enteraron que además de tener un director creativo, los actores de "Estrafalario" se querían como una familia. Les contaron además que cada semana Sanguinetti llegaba con un esbozo de libreto y que luego cada uno aportaba su chispa criolla. La fórmula perfecta había sido encontrada, pero lo único malo era que todos eran del 7.

"Estrafalario" privilegiaba los sketches. Entre ellos se recuerdan a Los compadres, El profesor Jarabe, El consultorio médico, y los legendarios Loquibambia y Escuelita Nocturna que se remontaban al humor radial. Estos sketches privilegiaban, como sus programas sucesores, a los arquetipos étnico-sociales de los estratos populares, como fue el caso de "Los compadres": éstos eran Rossini y el "Ronco" Gámez, el primero el esposo de "Doña Cañona" y el segundo su amigo, a quien ella, en expresión popular, "le tiraba el calzón", es decir, le "daba bola". Cada vez que Rossini se iba, Gámez llegaba a su casa, donde "Doña Cañona" le hacía todo tipo de firuletes.

"El profesor Jarabe" fue otro personaje importante, pues se trataba de un serranito, un cholito, que sin tener la importancia de "Nemesio Chupaca" fue un eslabón más en este arquetipo recurrente en los programas cómicos nacionales.

En "Estrafalario" hubo grandes imitadores, entre ellos César Ureta que se hizo conocido en su interpretación de Rita Pavone, actriz y cantante italiana y Guillermo Rossini, famoso en la interpretación de Pepe Biondi.

"Estrafalario" tuvo tres años de gloria absoluta, que terminó abruptamente con la repentina desaparición de su creador, Felipe Sanguinetti. Un edema pulmonar acabó con su vida, dejando a su elenco huérfano y con todas las ganas de seguir con la brega.

Recuperados de ese golpe, Guillermo Rossini y Alicia Andrade tomaron la batuta del grupo. A pesar del esfuerzo, sólo algunos meses más duraron en el aire hasta que sucedió lo inevitable. Una llamada de Alberto Terry, directivo de Panamericana, invitaba a la mayoría del grupo a formar parte de un gran proyecto, un programa cómico que estaba por salir y que rompería esquemas.

Fue así que los chicos de "Estrafalario" cambiaron de piel y llevaron su chispa al 5, donde los esperaban jóvenes actores salidos de las canteras del grupo "Histrión", con las mismas ganas de hacer algo diferente. Todos juntos pondrían la primera piedra de otro programa que dejaría huella en la televisión nacional al que llamarían "Risas y Salsa". El resto, ya es historia.

Fuente: Ojo. Fotos: Caretas y Ojo.

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