Fuentes: Ojo TV, "En Vivo y en Directo"
de Fernando Vivas y revista TV+.
Videos: PANTEL.
Desterrado a ser habitante de las madrugadas y compañero de
televidentes con insomnio, Leopoldo Fernández "Tres Patines" no se merece
semejante suerte si de pergaminos se trata a la hora de evaluar un
lugarcito en la programación de la TV local. El desaparecido actor cubano
que vive eternamente en el blanco y negro, dejó para la posteridad una de
las series más hilarantes y jocosas en la historia de la pantalla chica, y
ahora mismo podría pelearle el horario estelar a cualquier programa cómico
de la actualidad. Ganarles por varios cuerpos de ventaja no sería un
trabajo muy duro para el protagonista de "La Tremenda Corte".
Vividor pero simpático, Tres
Patines es un caradura de marca mayor, que no encuentra mayor pretexto
para justificar sus fechorías que el amor a su "mamita", por la que hace
cualquier cosa, así sea dejar sin un "quinto" a sus ocasionales compañeros
de aventuras. Al quimboso cubano siempre terminan llevándolo a la corte,
donde lo espera un implacable juez que a veces sucumbe a sus ocurrencias,
pero que siempre lo condena a la reja, con una sentencia en rima.
En Cuba, su tierra natal,
destacó en sus inicios como actor de radioteatro; pero es en México -su
segunda patria- que Leopoldo Fernández da luz a su popular personaje para
la cadena XEFB de México (*) a mediados de los años '60.Con las limitaciones
de la época, donde el cartón pintado como escenografía y los rudimentarios
equipos de video eran pan del día, "La Tremenda Corte" fue uno de los
primeros programas cómicos que se exportaron desde la capital azteca a los
diversos paises de América.
Video
(Real Player)
Tres Patines se las ingenió
para inventar la comicidad de su época. Su onomástico pasó a ser el "Dia
de mi mono maniático mío, chico", para luego convertirse en el "día de mí
hoy no mastico". Y de homenajeado, se convirtió en "Ojomenayado". Defectos
de verbo con los que habitualmente perdían las ingenuas víctimas del
ilustre pillo. Tres Patines dio cátedra del timo, del ingenio y la viveza
de la calle.
Leopoldo Fernández
encabezaba el elenco y lo secundó brillantemente Aníbal del Mar como el "Tremendo
juez", su paisano y gran amigo, con el que tenía una química en pantalla
pocas veces vista. Durante media hora y casi por cuatro años consecutivos
Tres Patines y el draconiano magistrado intercambiaron diálogos
memorables de antología, y para el recuerdo es el episodio donde ambos
cantan "Ahorita va a llover", un tema clásico del repertorio cubano.
Video
(Real Player)
Secundaron a esta parejita,
populares actores cómicos de la época, pero fueron tres de estas figuras
las que destacaron por méritos propios. Florencio Castelló (Rudecindo
Caldeiro y Escobilla alias "El curro"), Norma Zúñiga (Luz María Nananina)
y Marco de Carlo (Patagonio Tucumán y Bandoneón). Cada uno de ellos aportó
frescura e hilaridad desde su propio estilo y se constituyeron en un
perfecto complemento para los protagonistas de la serie.
Con tres décadasen el
aire (**), "La Tremenda Corte" es el más claro ejemplo de que el buen
humor es atemporal. Es que basta darle un nuevo vistazo al programa para
darse cuenta de su vigencia, a pesar de las actuales tendencias que huelen
a calle con orines y palabras de grueso calibre. La creatividad nunca
estuvo asociada a la estridencia, como tampoco la carcajada al fácil
recurso del ridículo.
Video
(Real Player)
(*) La cadena XEFB de México
fue también conocida internacionalmente por transmitir la exitosa versión audiovisual de "El Derecho de Nacer",
con las desventuras en blanco y negro de Albertico Limonta.
(**) Repitiendo los pasos de
la industria mexicana, Panamericana adoptó los 260 capítulos de La
Tremenda Corte. En 1969. el canal 5 contrató por una corta temporada a
Leopoldo Fernández para otra variante del programa, en la que encarnaba a
un policía de sabor tropical y donde su jefe era Antonio Salim (Bonifacio
Palomino) junto a otros cómicos
del medio.
Foto.
Aviso promocional de la
serie en los sesentas (Clickea para ampliar).
Correcciones y comentarios del lector Alejandro Eguren:
Estimados Señores:
Mil felicitaciones por haber creado un
espacio tan afectuosamente dedicado a los grandes Leopoldo Fernández y
Aníbal de Mar, los geniales protagonistas de "La Tremenda Corte".
No es cierto, sin embargo, que Leopoldo Fernández haya alumbrado a su
brillante creación en México, durante ya su largo exilio de la Patria
Cubana a la que jamás nunca regresó.
"La Tremenda Corte" fue creada en 1941, y se transmitía por la ondas de
"RHC Cadena Azul", emisora de radio de La Habana.
Años más tarde y a pesar de que la TV se inauguró en Cuba en 1950, "La Tremenda Corte"
pasó a transmitirse por la frecuencia radial de "Circuito CMQ",
ubicada en la esquina de las calles "L y 23", La Habana, donde se
presentaba en su salón auditorio (llamado Radio Centro) todas las noches,
tan tarde como 1958 y tal vez 1959, hasta que la debacle castrista acabó
con ésta.
Con toda la maravilla de los vistos de la TV mexicana, Los episodios de
"La Tremenda Corte"
grabados en Cuba, fueron muy superiores.
Con Mimí Cal (la auténtica Luz Maria Nananina) y el originalísimo
Rudecindo Caldeiro y Escobiña, en el papel de un gallego comiquísimo (que
no era "El Curro" andaluz que salía en TV) y otro secretario, vivísimo y
respondón.
No existían en Cuba Patagonio Tucumán y
Bandoneón ni Polito Abril y Mayo, pero estaban Simplicio Bobadilla y
Comejaibas, el Doctor Vitamino Pildorita y muchos más.
Además, como quiera que estaban en su propía Tierra y transmitían para los
mismos cubanos, las alusiones a lugares, costumbres, comidas y dichos
habaneros y cubanos en las actuaciones de la "La Tremenda Corte"
por "Circuito CMQ", era algo constante, y permanente. Al principio quizá
no logren ustedes entender que a los locos se le envía para "Mazorra",
pero pronto verán que "Mazorra" era el "Larco Herrera" de ellos.
Nota: Un error muy común, cuando oíamos
aquello de "A la reja" era creer que era equivalente a decir "Vaya a la
cárcel!" Y, no es así.
"A la reja" se le decía en Cubita a quien ya estaba preso,ya estaba
encerrado en su celda, cuando lo venían a buscar, fuere un pariente, su
abogado, quien fuera. Entonces, para que se acerque porque querían
hablarle, le decían. "Fulano de tal...a la reja!"